miércoles, 31 de marzo de 2010


OIDOS SORDOS (CALENTAMIENTO GLOBAL)


“Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha”. Cuando oímos el nombre de Calentamiento Global, pensamos que es un mito inventado por los científicos para alarmarnos y no hacemos caso a las advertencias que nos dan, sin pensar que día a día contribuimos más para la destrucción de nuestro planeta.
Sin darnos cuenta todos somos culpables de una realidad que tú y yo pudimos evitar. Sin embargo Al talar un árbol, quemar la basura o contaminar los ríos, contribuimos a la depredación de la tierra.
Es indignante ver como seres indefensos sufren a consecuencia de nuestros actos. Un claro ejemplo son los animales que están en peligro de extinción; como es el caso de cientos de osos polares que amanecen ahogados en el mar, por el descongelamiento de los polos. Sin lugar a duda ellos son los más perjudicados por la falta de cultura ambiental de los humanos.
Es triste ver que a pesar de los gritos de auxilio que nos está dando nuestro planeta, sigamos sin hacer nada para contribuir a su preservación. Y más triste todavía aceptar que los únicos culpables somos nosotros.
Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo; hagamos que este enunciado no vuelva a despertar en nosotros, no cierres los ojos ante un hecho que cada día es más real.
En pocas palabras, ahora estamos pagando las consecuencias de nuestros actos. Si seguimos sin escuchar a nuestra tierra, las futuras generaciones, vivirán en un mundo lleno de padecimientos y guerras.
Después que el último árbol sea cortado, que el último río sea envenenado y que el último pez sea apresado, sólo entonces sabrás que el dinero no se puede comer. ¿No escucharás el llamado de atención de nuestra madre naturaleza?
Es hora de ponernos la mano en el corazón y preguntarnos: ¿Realmente el motor de la vida merece desaparecer a consecuencia de nuestro mal comportamiento?
Por ello está en cada uno de los seres que habitamos en esta superficie contribuir con un granito de arena, para ayudar a la conservación de nuestro hogar. ¡No hagamos oídos sordos al llamado de nuestro planeta!