
¿ESPECTÁCULO O RESPONSABILIDAD?
Las campañas políticas electorales han cambiado. Quien no lo entienda estará perdido, quienes no actúen en medida de las nuevas reglas quedarán relegados. Los que no ocupen espacios que anteriormente no tenían mucha presencia serán superados. Porque hoy las reglas han sido modificadas, y en consecuencias la creación, desarrollo y mantenimiento de las campañas electorales también.Antes y primero que todo debe quedar claro que la estrella de la campaña es el elector; es quien le da vida a los eventos, a las caminatas, es quien tiene el poder de decisión, de abrir o no la puerta, de ver o escuchar la entrevista, de leer la propaganda y sobre todo, de votar el día de la jornada electoral.
Esta gente cada vez más cree en la misma gente y no en los políticos. La clase política mexicana en general está mal vista y mal calificada. No cumplir con las promesas, la confrontación con los oponentes llegando a la división sin puentes de negociación, el alejamiento con la ciudadanía, y la toma de decisiones basada en beneficios cupulares más que en el bienestar de quienes les votaron, cobra tarde que temprano la factura debida.De allí que el elector al momento de ejercer su derecho a votar valore el trabajo pasado, en este caso el de la administración que está por salir. La campaña debe por principio de cuentas contar con una planeación estratégica clara y real. Elegir el tono que se le dará así como mantenerse fiel a ella, porque los constantes cambios pueden hacer que carezca de identidad, lo cual no exime de una evaluación constante porque una cosa es lo que dicta la estrategia y otra cometer el error de perder de vista el objetivo aferrándose a un mecanismo que lleva a un punto lejano. La estrategia requiere disciplina. Esta estrategia debe partir de un análisis puntual, objetivo y lo más certero posible, herramientas hay: análisis electorales, por lo menos de tres procesos anteriores, grupos de enfoque, encuestas, entrevistas a profundidad, síntesis de prensa. Con investigación se toman las mejores decisiones, por eso analizar el entorno y a los adversarios se vuelve un capítulo neurálgico en toda campaña.Decidida la estrategia se requiere construir los contenidos y la propuesta. El mensaje tiene que ser breve, claro y contundente, la gente de la clase no política tiene poco tiempo para leer entre líneas, para escuchar declaraciones largas, pesadas y aburridas. El discurso debe ser memorable pero no eterno. Además, desde la llegada de la televisión pero sobre todo desde el auge de Internet, es claro que las imágenes están por encima de las palabras, y se debe actuar en medida de esta norma.En la misma tónica, hoy en día lo interesante está por encima de lo trascendente, y más allá de ello, el entretenimiento ha irrumpido en la vida política de manera abrupta orillando a que los políticos aparezcan en espacios donde antes no estaban: programas de diversión, de espectáculos, de cocina, entre otros. Esto puede ser muy bien aprovechado si se logra asociar a cosas positivas, lo negativo debe ser depositado en otros, en terceros, en adversarios, depende la estrategia.Quinto Tulio Cicerón al preparar la campaña de su hermano Marco, señaló: “La mejor manera de obtener votos es saludando de mano al elector, viéndole a los ojos y hablándole por su nombre”, esto pese a haber sido escrito hace más de dos mil años tiene más vigencia que nunca. Las campañas en tierra cobran mayor relevancia en un marco donde los spots publicitarios tienen que ser entregados con al menos doce días hábiles de antelación en el Instituto Electoral, perdiendo vigencia para cuando empieza su transmisión.Además del número de impactos al día, que deviene de una fórmula basada en resultados electorales pasados. Ello se liga a la reducción de los tiempos que incluye el nuevo marco legal, dando como resultado la necesidad de desarrollar campañas sin candidato, que involucren a la gente, que eviten el lado político y busquen el perfil lúdico, el costado entretenido de la campaña, pues resulta imposible recorrer una entidad completa en los pocos días de campaña.Como se dijo al inicio, Internet ha cobrado un auge importante con alto impacto y penetración sobre todo en la difusión de videos gracias a YouTube y a las redes sociales. Si bien todos quieren hacer una campaña electoral como Barack Obama, pocos entienden en realidad lo que se hizo en Estados Unidos en esos meses (y a la fecha como presidente). Lo que en verdad es importante y debe subrayarse es que el Marketing Político Digital es eficiente si y sólo si la gente sale a votar, de otro modo únicamente se contará con un sitio web, con un perfil en Facebook o Hi5, pero no se logrará más.Algunas prácticas que se viven en los días de campaña, y deben ser consideradas en la estrategia, son la simulación, el engaño y la operación cicatriz, por citar algunas de las más ejemplificativas. En el caso de la primera se presenta cuando en algunos comités se dice que ya cuenta con todo, que están puestos y dispuestos, pero la realidad es otra: llenar listas con nombres de pobladores no es complicado, pero persuadirlos de que asistan a los eventos y sobre todo que vayan a votar es lo que en verdad requiere trabajo.El engaño viene de muchas formas, una de las recurrentes es el papel de operadores que no siempre juegan a favor, o de quienes supuestamente harán aportaciones y éstas nunca llegan. Mientras que en lo que respecta a la operación cicatriz hay ejemplos de personajes que cambian de siglas porque las originales no les favorecieron, o quienes sin dejar la institución que les abandera, apoyan de manera subrepticia a otra fuerza partidista. Ninguna campaña está ganada antes del día de la elección. Para hacerlo, para ganar, se requiere preparación del llamado día “D”, y para ello no basta la noche previa, sino jornadas enteras dedicadas al tema: capacitar a quienes estarán defendiendo el voto en casilla, alistar el equipo jurídico, preparar la conferencia de prensa, definir la vigilancia de las secciones, entre otros temas. No hay espacio para los ensayos, por lo mismo, todo debe estar bien aceitado. Tiene que quedar presente en todo momento que las campañas se ganan con votos. Y que la elección no se termina el día de la votación, el verdadero y último triunfo se da cuando el Tribunal Electoral entrega la constancia de mayoría al ganador. Puesto que si se llega a ésta última instancia siempre será más factible defender que echar abajo un triunfo legalmente obtenido.En suma: las reglas del juego han cambiado y las campañas también. El puerta a puerta, cara a cara con el elector serán el eje central, sin olvidar el poder de las estructuras partidarias, aunado a que nuestra realidad en México es contundente, el único partido con una estructura generadora de votos es el PRI, institución que ha recibido el mayor beneficio de la famosa última reforma electoral. Veremos el comportamiento en los próximos meses de este 2010 que vislumbra en buena medida cómo será el devenir para el 2012, así como el comportamiento y grado de participación que tengan los electores en un contexto mancillado por la crisis económica y la inseguridad cada vez más violenta. Estamos siendo testigos de cómo los mismos partidos políticos echan abajo una propuesta de reforma política, que incluye la segunda vuelta, reelección de legisladores y presidentes municipales, candidaturas independientes, referéndum, y quizás ahora sí, nuevamente con dedicatoria especial, la prohibición de la promoción personal de gobernadores y jefe de Gobierno en los medios electrónicos. Y como en México nos encanta copiar muchas cosas, el modelo gringo de hacer campaña pasará a la historia y todo hace indicar que el modelo a seguir será el francés, por lo cual los interesados deben empezar a buscar información al respecto y profundizar, por lo menos hasta el 2012.